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Helloween celebró 40 años de historia en Costa Rica con una noche inolvidable

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El Palacio de los Deportes volvió a convertirse en territorio del heavy metal. A las 8:00 p. m., Helloween regresó a Costa Rica para escribir un nuevo capítulo en la historia de una relación que ya suma siete visitas en el país.

Sin embargo esta última vez,  no era simplemente otro concierto de Helloween. La banda llegó en el marco de su gira de 40 aniversario, una celebración de cuatro décadas de historia, canciones y una influencia fundamental en el desarrollo del power metal europeo.

Y el público respondió a la altura de la ocasión para celebrar esta fiesta.

Un viaje por cuatro décadas de Helloween

Desde los primeros acordes de “March of Time”, quedó claro que la noche estaría dedicada a recorrer distintas etapas de la extensa trayectoria de la banda. El repertorio fue una verdadera retrospectiva de Helloween, combinando clásicos imprescindibles, canciones más recientes y momentos especialmente pensados para los seguidores de larga data.

The Keeper” abrió paso a uno de los primeros grandes momentos de la noche con “The King for a 1000 Years”, una pieza monumental que permitió a la banda demostrar desde temprano que los años no han reducido su capacidad para construir canciones épicas sobre el escenario y que fue tocada por última vez en el país en su segunda visita por allá del 2005. 

El viaje continuó con clásicos como “Future World”, “We Burn”, antes de que “Ride the Sky” llevara al público directamente a los primeros años de la historia de Helloween con Kai Hansen al micrófono.

Y si algo quedó demostrado durante la presentación fue que Helloween sabe perfectamente cómo conectar con varias generaciones de fanáticos. El propio Andi Deris destacó la particularidad del público tico, señalando que, aunque la asistencia fue menor en comparación con la registrada en México días atrás, la respuesta fue diferente y especialmente entusiasta. La energía y euforia de los presentes a lo largo de la noche no pasaron desapercibidas para el vocalista, quien se mostró visiblemente sorprendido y agradecido por la recepción del público local.

El pasado y el presente compartiendo escenario

Uno de los grandes atractivos de esta etapa de Helloween ha sido precisamente la capacidad de reunir diferentes momentos de su historia. Anoche, canciones de distintas épocas convivieron en un mismo espectáculo. Uniendo a los tres vocalistas que ha tenido la banda por sus diferentes etapas a lo largo del camino.

“This Is Tokyo”, “Into the Sun”, “Hey Lord!”, “Universe (Gravity for Hearts)” y “Hell Was Made in Heaven” ampliaron el recorrido musical, demostrando que la celebración de cuatro décadas no estaba construida únicamente sobre la nostalgia.

Helloween también reservó espacio para uno de los elementos más importantes de su identidad: la teatralidad y el espectáculo.

El solo de batería preparó el terreno para uno de los momentos más esperados de cualquier presentación de la banda: “I Want Out”.

Cuando comenzaron a sonar sus primeros acordes, el Palacio de los Deportes volvió a recordar por qué esta canción se convirtió en uno de los himnos definitivos de Helloween y del power metal.

Un momento íntimo entre tanto metal

Después de la intensidad de los primeros compases del concierto, la banda sorprendió con un cambio de dinámica.

La sección acústica permitió bajar las revoluciones y mostrar una faceta mucho más íntima de Helloween.

“In the Middle of a Heartbeat”, esta con una breve introducción de “Yesterday” interpretada por Michael Kiske , dio paso a “A Tale That Wasn’t Right”.

Fue uno de esos momentos en los que el público dejó de ser simplemente espectador para convertirse en parte de la interpretación.

“A Little Is a Little Too Much”  uno de los temas del último álbum devolvió progresivamente la energía al Palacio hasta desembocar en “Heavy Metal (Is the Law)”,  donde nuevamente Kai Hansen tomaría el puesto de vocalista, una declaración de principios que resume perfectamente el espíritu de la noche.

Y entonces llegó uno de los grandes monumentos de la discografía de Helloween.

“Halloween” convirtió el Palacio de los Deportes en un gigantesco coro, con una interpretación que recordó por qué la canción continúa siendo una de las piezas fundamentales del legado de la banda.

Con cuatro décadas de historia detrás, Helloween demostró que sus canciones más antiguas no pertenecen únicamente al pasado: siguen teniendo la capacidad de llenar un recinto y conectar con quienes las escucharon por primera vez hace décadas, así como con quienes las descubrieron mucho después.

El encore: una celebración de los clásicos

Y cuando parecía que la noche llegaba a su final, Helloween regresó para un encore que difícilmente podía ser más representativo.

“Eagle Fly Free”, “Power” y “Dr. Stein” fueron recibidas con una energía que hizo evidente la conexión entre la banda y el público que después de casi dos horas de concierto seguía con energía para seguir brincando y coreando cada canción..

Después casi dos horas y media de concierto, y un recorrido que atravesó diferentes etapas de la carrera de la banda, el concierto terminó como debía: con el público celebrando junto a Helloween cuatro décadas de una historia que cambió para siempre el sonido del metal mundial.

Una visita que quedará en la memoria

Helloween ya había visitado Costa Rica en seis ocasiones anteriores. Sin embargo, la séptima tuvo un significado especial.

No fue solamente el regreso de una de las bandas más importantes del power metal. Fue la oportunidad de presenciar una celebración de 40 años de historia, condensada en una noche que recorrió desde los primeros clásicos hasta material más reciente, pasando por momentos acústicos, canciones épicas, solos, himnos y un público completamente entregado.

El 3 de septiembre de 2026, el Palacio de los Deportes fue testigo de algo más que un concierto.

Fue una celebración de cuatro décadas de Helloween.

Y Costa Rica volvió a demostrar que, cuando se trata de metal, la pasión sigue tan viva como siempre.

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